domingo, 12 de febrero de 2012

Un día como ninguno…

Un día sábado común y corriente, me levanté a las once de la mañana, ya que trabajo en una empresa los fines de semana, en la cual mi turno de trabajo es de cuatro de la tarde en adelante.

Me organicé, me puse mi uniforme, desayuné y me fui a elaborar. Grata sorpresa para mí, que al entrar ala empresa, mi gerente me dijo: ¡Luis no entre a turno!, a mí se hizo muy extraño, cuando de repente lo que me temía, yo no sé en qué momento, cómo pasó o cómo sucedió, pero ahí estaba, enfrente de mí. Yo que soy tan buen trabajador, emprendedor y estudioso, en una frase corta, echado pa’lante.



No me imagine, que me echaran del puesto, después de haber pasado una buena temporada de diciembre y enero. Yo no supe qué pasó en ese momento, pero a los minutos, ya parecía que no me importara, pues sabía que para terminar mi bachillerato encontraría algún trabajo mejor.

Y todavía sigo buscando; un joven desempleado más de este país, que tiene ilusiones y ganas de vivir para cambiar el presente y lograr un futuro diferente con mi familia.



Miguel Cañarete. Colegio INEM. Grado Once. 18 años.    

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