martes, 23 de agosto de 2011

El Lector: Historia y Literatura

La novela transcurre en los primeros años cincuenta, Bernhard Schlink relata la historia, en primera persona, como un adolescente de quince años que se enamora de una mujer veinte años mayor a partir de un encuentro casual. El adolescente se llama Michael Berg y todo gira en torno a una historia de amor entre él y Hanna Frau Schmitz.

El amor es un tema variable de la historia, es una muestra de la efervescencia erótica que la desmesura y la novedad pueden producir. Michael caminando un día se siente mal y tiene que ser ayudado por Hanna, aquí empezara toda una relación erótica que él jamás podrá olvidar. Los dos amantes se irán aproximando, primero será solo físicamente pero a medida que progresen con su relación avanzaran con su contacto mental. Antes de sus relaciones Hanna siempre pide Michael que le lea en voz alta fragmentos de Tolstói, Goethe, Schiller, Dickens... gracias a esto, y a la inspiración vocacional hacia el estudio que le inculca su nueva amante, Michael pasa de ser un estudiante mediocre a ser un completo alumno, empezará a dar valor al mundo cultural, un mundo que Hanna quiere recibir de él. Este hecho será un hilo conductor a una historia futura, el motivo por el cual Michael descubrirá una verdad sobre su amada: su analfabetismo, Michael comprenderá porqué quería que le leyera, porqué mostraba interés ante unos libros, y porqué se sentía absorbida por todo lo que le contaba.

La primera parte nos explica cómo es la infancia del joven, como se desarrolla su romance, con la madura Hanna; en el desarrollo de este capítulo, por así llamarlo, uno como lector se va dando cuenta de las personalidades de ambos personajes. A medida que el adolescente crece empieza a valorar la compañía de sus compañeros de clase, con los cuales se ve en las tardes siempre en la piscina, antes de visitar a Hanna, y es con uno de ellos, con Sophie, con la que tiene la relación más estrecha, al tal punto que se siente un poco atraído por ella, pero este sentimiento le hace pensar que traiciona a su amada así que nunca le llegan a tener una relación cercana, y el nunca comenta con nadie su amor secreto. Esta sección finaliza cuando una vez Hanna lo observa muy contento con sus amigos, lo mira con una mirada extraña que para mi opinión Schlink no sabe describir ni identificar, y desaparece de la ciudad sin dejar datos sobre su paradero.

La segunda parte del libro comienza siete años más tarde, cuando Michael como estudiante de derecho, debe asistir al proceso de cinco criminales de guerra, entre los que reconoce a Hanna. En esta sección uno se va dando cuenta que Hanna no sabía leer ni escribir, esto hace de ella una persona muy extraña y a la vez huraña. Esto se da por qué el contexto de la historia es alemán, nación en la que todos saben leer; el sentimiento de no pertenecer a esta colectividad la hace sentir inferior, por eso nunca lo afronta, se mantiene al margen, aunque por ello tenga que cargar con mucho más de lo que se merece incluso años de cárcel. A Hanna se le acusa de haber pertenecido a las SS en Cracovia, y haber participado activamente en la selección de futuros candidatos a Auswitsch. También se le acusa principalmente de la muerte de un grupo de mujeres quemadas en una iglesia, a pesar de no ser la única responsable, y menos haber podido redactar un informe en el cual se basan para acusarla. Su analfabetismo le lleva a admitir haber escrito dicho informe por negarse a hacer un reconocimiento de su caligrafía, pienso que la vergüenza pudo más que la verdad. Este hecho es usado por otros abogados en su contra, al haber admitido una cosa que jamás hizo, se le atribuye haber cometido otras atrocidades dejando la culpabilidad de las demás, más distante. Michael acude al juicio de su ex amante como estudiante de derecho, al comprobar el analfabetismo de Hanna trata de ayudarla pero prefiere respetar su posición de dejarse condenar a cambio de que nadie se entere de su desventaja; cuando se da cuenta de esto se ve frente a una dualidad: entre advertir al juez para disminuir la segura condena (sería en nombre del amor de la juventud) y la voluntad de respetar, en cierta medida, la postura de la acusada, que parece dispuesta a una condena interminable antes que admitir la realidad. Para solucionar su problema de indecisión, Michael acude donde su padre, el cual hace su primera y única aparición formal en la obra, pero no le dice nada concreto solo algunas moralejas que reconozco valiosa pero que no dejan en el lector ningún aspecto importante. Aquí vemos que algunos hechos de la historia vuelven a repetirse de formas bien distintas, pero con el mismo fondo. Michael termina por respetar la decisión de Hanna y trata de continuar su vida.


En la tercera parte Michael es un adulto, se desempeña como historiador de derecho, pues por lo que vivió en el juicio no quiere ser juez o abogado como sus otros compañeros. Se casa con una amiga universitaria de nombre Gentrud con la cual tiene una pequeña hija a la que ponen por nombre Julia, casi no hablan de su relación familiar, Schlink se dedica más que todo a describir los pensamientos de Michael, el cual luego de 5 años de matrimonio y de estar con otras mujeres se da cuenta de que Hanna aun no ha salido de su mente, así que en su tiempo libre le graba textos como la Odisea en cintas, las cuales envía a la cárcel. Cuando indultan a Hanna luego de 18 años la directora de la cárcel lo contacta. Hanna cree en Michael, por su amor emprende una gran lucha: aprender a leer y escribir, se siente orgullosa de lograrlo, ahora ya puede comunicar su alegría, pero esta se pierde, Michael no se ha atrevido a escribir. Cuando lo ve por primera vez, ella entiende que ha marcado la vida de Michael y lo quiere liberar, decide poner fin a su vida, pero comete un error, Michael no la ha olvidado, sigue siendo su chiquillo( esta es la única deducción a la que atribuyo la razón de su suicidio). Cuando Hanna muere deja un encargo: dar sus ahorros y un bote de Té a la hija de una de sus presas (tanto la madre como la hija se salvaron y con su relato de lo sucedido, ayudaron a condenar a Hanna). El dinero es donado a una sociedad de judíos analfabetas y el bote de Té lo conserva aquella mujer, finalmente Michael extraña mucho Hanna y recapacita sobre lo que hizo y dejo de hacer con ella; desde mi punto de vista nunca al olvida. Esta sección es el desenlace de la historia.

“El Lector” resalta entonces el sentimiento de culpabilidad del mundo alemán frente al judío, como un pasado que marca el presente de quien no vivió ni participó de ello. Las nuevas generaciones alemanas son consideradas igual de culpables como lo fueron sus progenitores. En este punto del libro, se abre una visión de lo que tuvo que vivir la gente en la posguerra, cuando ellos luchaban por un futuro mejor, eran vistos solo por su pasado, la nueva generación tuvo que tomar las riendas de su nación y juzgar lo que se izo, pero es muy fácil juzgar las acciones una vez cometidas pero, ¿que habríamos hecho muchos en su lugar? Esta es una pregunta que Hanna dirige al juez, ella se sentía obligada, debía cumplir un trabajo, seguramente habiendo estado en su lugar, nosotros también habríamos seleccionado quién debía ir a la muerte y quién no. Además siempre existe la excusa de estar obedeciendo órdenes, pero esta excusa no puede redimir lo que uno comete, como seres humanos somos amos de nuestras acciones, y por eso debemos tener suficiente criterio para saber qué está bien y que no. Un tema que me parece tienen también relevancia en el relato, es el de la solidaridad, que podría ser el propósito general del escritor, una solidaridad ante un rostro humano, una dignidad hacia al hombre, un respeto hacia la vida. Esta es el aporte que hace el conductor de un automóvil a Michael; pero si los alemanes debieron respetar la dignidad y vida de los judíos, ¿por qué no respetar también la vida de Hanna? Ella está pagando por lo que toda una sociedad cometió, y aún así no participó de ello tan activamente como muchos creen.

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